17 of November,2024
La contradicción de la IA en las ciudades inteligentes: cuando la solución agrava el problema
17 de noviembre de 2024

Marco Peres
Director del Observatorio de Sociedad, Gobierno y Tecnologías de la Información en la Universidad Externado de Colombia.

Artículo elaborado por: El equipo de Stoic Minds con el apoyo de la IA Generativa
La instalación de un supercomputador masivo en la ciudad de Memphis (Tennessee), destinado a potenciar la operación de la nueva empresa de inteligencia artificial xAI de Elon Musk, plantea una contradicción relacionada con el desarrollo de las ciudades inteligentes. Esta instalación llamada “Colossus”[1], consumirá diariamente cerca de un millón de galones de agua y 150 megavatios de electricidad, equivalentes a la energía necesaria para alimentar 100.000 hogares al año. Para satisfacer la increíble demanda energética, xAI[2] está utilizando turbinas de gas metano. La empresa tiene al menos 18 de estas turbinas que afectan la calidad del aire y generan contaminación.
Estas cifras ambientales han generado preocupaciones en comunidades locales y activistas de Memphis, quienes advierten sobre su impacto en los barrios cercanos al complejo empresarial de xAI. Está es la mencionada contradicción: Las herramientas que usamos para resolver los problemas urbanos son las mismas que los profundizan.
Las ciudades para ser más inteligentes, utilizan tecnologías emergentes, datos masivos y, por supuesto, la inteligencia artificial (IA). Este enfoque tecnológico busca hacer más eficientes a los gobiernos locales, optimizar el consumo de los recursos de la ciudad como la energía y el agua, reducir las emisiones de gases como el dióxido de carbono (CO2) – que atrapan el calor de la atmósfera- , y hacer más sostenibles los entornos urbanos. Sin embargo, resulta paradójico, que la propia infraestructura tecnológica que sostiene la transformación inteligente de las ciudades podría estar acelerando el cambio climático y el deterioro ambiental que las urbes quieren disminuir o aplacar.
El corazón del problema radica en la naturaleza de la IA. Los sistemas que permiten analizar grandes volúmenes de datos urbanos, predecir comportamientos de los ciudadanos y tomar decisiones requieren de una inmensa capacidad de procesamiento computacional. Los centros de datos, que son el motor detrás de esta capacidad, consumen cantidades masivas de agua y energía. Por ejemplo, entrenar un modelo avanzado de IA puede generar una huella de carbono comparable a la de varios vuelos transatlánticos. Y no solo se trata del consumo energético, sino también de la extracción de minerales raros y metales necesarios para fabricar los dispositivos que hacen posible estas tecnologías, lo que genera tensiones en los ecosistemas.
Esta paradoja invita a reflexionar: ¿cómo podemos hacer que las ciudades sean más inteligentes sin hipotecar el futuro ambiental? Quizás la respuesta no sea abandonar la tecnología, sino replantear nuestra relación con ella. Las ciudades inteligentes no deben definirse únicamente por la cantidad de tecnología que incorporan, sino por la calidad de las soluciones que ofrecen. Esto implica diseñar tecnologías más eficientes, priorizar fuentes de energía renovables y buscar un equilibrio entre lo digital y lo natural.
La coexistencia de la inteligencia artificial y la naturaleza plantea un desafío ético profundo que requiere una gestión consciente y equilibrada. Por un lado, la IA tiene el potencial de revolucionar la manera en que entendemos y resolvemos problemas globales y locales: puede ayudarnos a optimizar el uso de recursos, monitorear ecosistemas, anticipar desastres naturales y hacer más biodiversas a las ciudades. Por otro lado, su desarrollo y funcionamiento tienen un impacto ambiental significativo.
Gestionar con ética a la IA implica reconocer que el progreso tecnológico no puede ir en detrimento del equilibrio natural ni de las comunidades humanas que dependen de él. En este sentido, los principios éticos deben abarcar no solo la transparencia, la justicia, el diseño de los algoritmos y la privacidad en el uso de la IA, sino también su sostenibilidad ambiental y social. Esto requiere diseñar sistemas que sean eficientes en el uso de los recursos, implementar regulaciones claras sobre el impacto ambiental de la tecnología y garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan equitativamente con la sociedad y la conservación del medio natural.
Al mismo tiempo, gestionar con ética a la naturaleza implica un respeto profundo por los límites planetarios y por el papel crucial que desempeñan los ecosistemas en la sostenibilidad global. En lugar de tratar a la naturaleza como un recurso infinito para la expansión tecnológica, debemos integrarla como una aliada, aprendiendo de sus patrones de inteligencia para construir soluciones urbanas más resilientes y sostenibles.
Este enfoque integrador, implica recordar que la inteligencia no es exclusiva de los algoritmos. Está en el diseño de animales, plantas y ecosistemas que resuelven problemas desde hace millones de años, en las comunidades que reutilizan recursos, en las políticas públicas que promueven la equidad y en la capacidad humana de innovar con creatividad y empatía. Si las ciudades inteligentes aspiran a ser verdaderamente sostenibles y regenerativas, deben aprender tanto de la naturaleza como de la tecnología. Solo entonces podrán evitar el círculo perverso en el que las herramientas que usamos para resolver los problemas urbanos son las mismas que los profundizan.
¿Seremos capaces de superar esta paradoja? Depende de nosotros decidir si la inteligencia de nuestras ciudades será un reflejo de nuestra mejor versión como especie racional o una contradicción con consecuencias ambientales, sociales y económicas impredecibles.
Artículos Recientes
El Metro Elevado como Catalizador de Innovación Urbana y Ciudad Inteligente: Lecciones para Bogotá
17 de julio de 2025 Articulo escrito por: Marco Peres Director del Observatorio de [...]
IQ Urbano: La tecnología no es suficiente para hacer inteligente a las ciudades
19 de mayo de 2025 Articulo escrito por: Marco Peres Director del Observatorio de Sociedad, [...]
La Navidad como laboratorio urbano: hacia una transición inteligente de las ciudades de Colombia y América Latina
22 de diciembre de 2024 Articulo escrito por: Marco Peres Director del Observatorio de Sociedad, [...]
La contradicción de la IA en las ciudades inteligentes: cuando la solución agrava el problema
17 de noviembre de 2024 Marco Peres Director del Observatorio de Sociedad, Gobierno y [...]